Hablemos de cuerpos ajenos

Hablemos de los cuerpos ajenos, saquémonos las ganas de gritar a los cuatro vientos cuán gordos, feos, viejos y decrépitos se ven ciertas corporalidades. 


Comparemos con animales, con electrodomésticos, hagamos memes, riámonos sin culpa, que volvió la gordofobia con toda su fuerza, perdón, nunca se fue.


Hoy necesito hablar del regreso del odio hacia los cuerpos, como parte de un fenómeno social mundial en el que se vuelve a poner en foco el tamaño, no importa cuál sea, porque todos algo le encontrarán a cualquier cuerpo, pero si es gordo habilita a mayor maltrato, a un mejor insulto, a denostar sabrosamente, porque el ensañamiento gordo es una dulce golosina para quien lo ejecuta. 


Durante años pareció que se había aprendido la lección “Sobre Cuerpos ajenos NO se habla”, sin embargo esto pareció haber generado una mordaza en muchos que ante la mínima posibilidad de habilitarles una opción de hablar lo hicieron con desesperación, con vulgaridad, con el irrefrenable éxtasis que les provoca burlarse del otro en función de su “inmensidad” corporal. 


Hoy creo que es necesario replantearnos el hablar de los cuerpos, propios y ajenos, para analizar por un lado la gordofobia que ante lo mínimo aparece, como si estuviera agazapada, esperando la habilitación para expresarse en contra de la posibilidad que alguien sea gordo o gorda, y nuevamente tras el mandato de “te lo digo por tu salud” te mandan a nutricionistas, a médicos alternativos, a hacer cuanta dieta aparece en tik tok, por supuesto por la salud y porque te quieren tanto que no soportan verte en esa corporalidad y es necesario que la cambies cuanto antes porque sos un estorbo en el paisaje, rompes la estética de las fotos, no lográs hacer el challenge de moda y sobrás, en demasía por tu exceso de cuerpo.


Ahora bien, quienes creemos que no hay que hablar de cuerpos ajenos, sí tenemos que repensar que es necesario hablar de comportamientos que nuevamente se observan, cada vez con menos vergüenza, en los que se evidencia la gordofobia, el temor a ser gordos y por ende se sugieren, se enseñan, se recomiendan acciones para “mejorar” tu vida, léase más claramente, tu cuerpo con exceso de peso, no importa si es un kilo o son 100.


En redes, sobre todo, o grupos de whatsapp o telegram hay una tendencia a adoctrinar desde la gordofobia, del mejor modo que siempre se hizo, y con la sugerencia de dietas extremas, que están de vuelta con mucha furia, dando contención y apoyo desde los insultos para lograr que dejes de comer, enseñando estrategias para hacer creer a tu entorno que comés, pero no lo estás haciendo y ante esto no podemos callar, no podemos no hablar del tipo de cuerpos que pretenden imponer como si el mundo no fuera diverso y la única posibilidad de SER y de ser aceptado y con ello tener acceso a múltiples oportunidades de “felicidad” fuera a través de la delgadez modelo siglo XXI. 


En cada corporalidad habita un universo precioso de diferencias que lo vuelven único, no caigamos en la trampa de tendencias nocivas que sólo traen consigo más odio e insatisfacción frente a lo que somos.


Hablemos mejor de nosotros para hablar bien de cuerpos ajenos.


Laura A. Pereyra - Yo la Más Gorda de Todas

Nota publicada el 31 de marzo de 2026

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Aclaración de la autora: Los textos que aquí se encuentran son parte del pensamiento de una época de mi vida. Como todas las personas evolucionamos y no todo lo escrito en su momento es parte de mi pensar en la actualidad, sin embargo este blog muestra el crecimiento de mi persona y mi pensar respecto a la temática eje del blog.