octubre - 1 - 2017

El 2 de octubre celebramos en mi ciudad, como una gran conquista para quienes trabajamos en la lucha de la aceptación y la no discriminación, el día del respeto a los cuerpos diversos.

La verdad es que es un día de visibilización que debería reproducirse cotidianamente y aún más, no debería existir, porque si así fuera significaría que vivimos en un mundo donde cada ser es valorado por lo que es en cuerpo, alma, pensamientos y modos de vivir.

Ahora bien, me parece oportuno en esta fecha pensar de lo que hablamos cuando nos referimos a diversidad…

Ser diverso, no es ser diferente cual bicho raro que nos han hecho creer, ser diverso es ser absolutamente normal, dejemos de creer que los estándares impuestos son la normalidad y el resto que no encajamos quedamos afuera.

Vivimos en un mundo donde no hay un ser humano que sea igual a otro, pero hemos caído en manos de una lógica perversa en la que intentamos con todas las herramientas que nos brinda el mercado de parecernos a tal o cual. Queremos borrar con insistencia la huella más fuerte de nuestra identidad que marca esa diferencia, es más tememos vernos auténticos, únicos, tan diferentes que hasta seamos mirados como los “distintos”, porque muchas veces quienes se encuentran en ese lugar o son “vanguardistas” lo que sería un elogio, o son “ridículos”, adjetivo que trae consigo una catarata de denostaciones hacia lo que somos…

Pensemos, todos somos diferentes, por qué tenemos que seguir permitiendo que el sistema nos domine con su homogeneización de cuerpos, formas de vestir, modos de ver la belleza, hasta cuándo soportaremos que por determinadas características físicas somos de uno u otro bando. 

Es preciso erradicar estos modos de mirarse, de seguir sosteniendo este nivel de persecución hacia quienes somos en el sentido más integral de nuestra humanidad, porque si nosotros no defendemos nuestra esencia en nuestra máxima expresión, nadie lo hará y además seguiremos sosteniendo la reproducción desmedida de modelos que lo único que hacen es continuamente relegar a seres humanos porque no encajan.

En este 2017 renuevo mi esperanza de mirarnos con amor, de aceptar lo que somos, de luchar porque el concepto de diversidad no sea visto como que quienes lo defendemos somos seres extraños, al contrario, todos deberíamos alzar nuestra bandera de distintos y estar orgullosos de serlo.

En una sociedad que reconoce su diversidad no es necesario una ley de talles, no son necesarias leyes contra la discriminación, no se habla de cupos, no hay burlas respecto a gordxs, rubixs, flacxs, altxs, entre otros, básicamente porque hay una naturalización de la diversidad que nos conforma y que cada uno demuestra desde su humanidad.

Ojalá en este día, más allá de nuestra ciudad de Río Cuarto, todos nos podamos repensar de un modo más amoroso, integral, respetuoso y en comunidad porque nuestra diferencia se potencia con la del lado y si todos somos conscientes de la misma podemos gestar una sociedad más armoniosa.

 

#díadelrespetoaloscuerposdiversos #meamoteamo #soybellx #amoryrespeto#cuerposdiversos #bodypositive

 

Yo la Más Gorda de Todas

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Un comentario hasta ahora.

  1. Lorena dice:

    Muy cierto Laura!. Cada vez que leo “talles especiales” o algo parecido me indigno y me siento completamente mal, es que si, soy especial, pero porque hablar de “especiales” “otros talles” sino simplemente cumplir con la existencia de todos los talles ni más ni menos. Eso solo como una muestra de lo atrasada que está nuestra sociedad. Independientemente del tema salud, porque no somos tontos, sabemos que la salud es lo importante, pero mientras logramos mejorar eso o mientras luchamos con eso, merecemos un trato igual. Te admiro por tu lucha y me inspiras cada vez que decido entrar a tu blog. Un abrazo desde Avellaneda, Buenos Aires!

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