febrero - 10 - 2017

Pase y mate que aquí estamos para que hagan con nosotras lo que quieran, pasen y maten y mátennos bien muertas, que ni en fantasma nos convirtamos, mátennos a todas, porque mientras una queda habrá un grito desgarrador que exija basta, que no se conforme, que visibilice lo macabro de esta sociedad machista.

No creo que esta sociedad se haya vuelto femicida, ni más machista, ni cruelmente morbosa, siempre lo fue, sólo que hoy hay prensa, hay miles de redes que muestran a carne viva los hechos casi al momento de que sucedieron.

Recuerdo que mi abuela, quien nació en el 18´, me contaba que de chica en su colegio el maestro que les daba clases era un golpeador de niños y no sólo eso a las maestras las encerraba para manosearlas y las mujeres no podían hacer nada, si el que tenía autoridad era el maestro, si el ilustre personaje era el que tenía la mirada de beneplácito social, en aquel momento las mujeres callaban y soportaban, mucho no ha cambiado, casi un siglo después. ni una menos

Me pregunto qué gen es el que libera la bestialidad en los hombres, es más las mujeres lo tenemos naturalizado, inclusive muchas madres necesitan hijos “bravos” porque así se ve su hombría, en una misma familia se le permite todo al varón, mientras que la mujer debe cumplir con los parámetros del buen orden y de las costumbres señoriales, no sea que la nena te salga “puta” y peor aún quede embarazada sin casarse.

Las mujeres seguimos siendo sometidas, vapuleadas, maltratadas, dominadas, pisoteadas y no es victimización, es una simple realidad, creen que en nuestra humanidad sólo nacimos para servir y seguramente esté en nuestra esencia, pero somos mucho más y ni siquiera vale la aclaración, porque en nuestra genética hay un universo de sensaciones y experiencias que son inabarcables para cualquiera que pretenda entenderla.

Continuamente se observan manifestaciones públicas porque nos queremos vivas y es terrible que ciudadanos de esta tierra que venimos a transitar el existir debamos hacer una convocatoria para poder vivir, para salir a las calles sin miedo, para estar en nuestras casas sin sentir que dormimos con el enemigo, tenemos que poder hablar y pensar lo que queramos sin que nadie atente contra nuestra integridad física, mental y emocional, tenemos que poder disentir con nuestras parejas sin que ello implique un flagelo que nos deje malheridas. Tenemos que poder salir vestidas como tengamos ganas y no por ello quedar como “trolas” o “mojigatas”, tenemos que poder ser quien deseemos sin tener que llenar las expectativas de un otro masculino que pareciera detentar el poder sobre quienes somos.

Tenemos que poder vivir en paz, en amor, en conexión con esa esencia tan poderosa que tenemos y que durante siglos la han matado, quemado, perseguido, humillado, nos han hecho creer el sexo débil, las locas, las histéricas, nos han hecho desvalorizar nuestra raíz y las de nuestros ancestros, nos han querido enjaular en cuerpos moldeados por máquinas y nos han hecho temer al paso del tiempo, tenemos que recuperar el poder de quienes somos, de todo lo que somos, básicamente amor en movimiento que ilumina aún en la más intensa oscuridad…

 

Yo la Más Gorda de Todas

Imagen: http://cynthia-ilustrando.blogspot.com.ar/2016/06/campana-ni-una-menos.html

 

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