diciembre - 3 - 2015

Mónica Katz plantea en su último libro “Más que un Cuerpo” que el hambre es una tragedia y por ende no puede ser usado como tratamiento para bajar de peso.

Al leer estos pensamientos compartidas por la nutricionista Agustina Isasi, que sigue el Movimiento No Dieta de Mónica Katz, sentí que esas palabras brotaban en mí palabras que describían situaciones e profundo hambre, que en algún momento atravesé, sumado al  dolor de panza, el deseo por comer, el soñar con comida por estar sometida a dietas extremas. hambre

Como he contado en distintas oportunidades durante muchos años de mi vida me sometí a dietas, muchas de ellas extremas, no me enseñaban a alimentarme, por el contrario eran absolutamente negativas en el sentido de que no había que comer, en algunas de ellas literalmente tomaba agua, café, jugo y sopa, a eso se circunscribía mi alimento por casi cinco días de la semana. Bajé de peso, pero nunca pude dejar de pensar en lo que los otros comían, porque yo deseaba ingerir alimentos.

Esa fue la dieta más extrema, luego vinieron otras, todas realizadas con nutricionistas, todas dirigidas por un médico, no puedo dejar de reconocer que en ocasiones probé con delirios del mercado que te vende fórmulas mágicas, pero en el 90% de mi historia con tratamientos para bajar de peso seguí el camino de quienes han estudiado y no siempre me fue bien.

Que en este siglo donde ya se ha avanzado en tantos aspectos la solución de algunos nutricionistas sea seguir exponiendo a las personas a dietas de casi no comer es, como dice la nutricionista y escritora Mónica Katz, una tragedia.

Los otros días observaba una foto del Papa Francisco en el África recorriendo centros de salud donde hay personas con múltiples enfermedades, incluidas las de la hambruna, y esas imágenes nos deben movilizar. Por eso considero que en un mundo donde existen estas problemáticas es una afrenta moral no darle de comer a alguien, sobre todo porque existen las posibilidades de que esa persona aprenda a alimentarse bien, sin tener que caer en esta cuestión represiva de escatimar lo que nos da vida.

En el mundo el hambre es una tragedia, que la padecen muchos pueblos, en este preciso momento que lees este texto alguien está muriendo por no tener alimentos, siendo que vivimos en un planeta donde toneladas de comida se tiran al día. Pensar en exponer a alguien a la tragedia de padecer hambre a conciencia, porque es gordo y eso es “malo”, sinceramente es un atropello a construir una actitud positiva con respecto a la alimentación, es seguir perpetuando preconceptos en cuanto al comer que no suman en absoluto y que lo único que generan son enfermedades tanto de obesidad como bulimia o anorexia.

Comer siempre es saludable, comer nos da la energía para encarar el día, nos proporciona placer y nos encuentra en lo social, lejos está de ser una tragedia alimentarnos nutritivamente, respetando a nuestro cuerpo y dándole todo lo que el mismo necesita para estar bien.

Cuando quieras comer bien, buscá a alguien que te enseñe a alimentarte, alguien que no crea que la comida es mala, alguien que no te exponga a la tragedia del hambre…

Buena vida y que sea placentera…

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Un comentario hasta ahora.

  1. Fanny dice:

    Estoy totalmente de acuerdo. Las dietas han hecho que comer para mí sea un mero acto protocolario, no las disfruto… Es como si estuviera en guerra con ella. En lugar de apreciar el sabor, pienso en todo “lo malo” que puede pasar si la ingiero. Es una guerra constante.

    Me ha sido muy difícil identificar estos patrones y aún más aceptar que el estar gorda ha influido una gran parte de mi vida. He aprendido que comer poco es lo que se DEBE de hacer para estar “bien”, y desaprender esto me está costando mucho y es más difícil cuando te ves bombardeado de campañas publicitarias agresivas y llenas de falsas expectativas… Pero he aprendido a sólo escucharme y hacer de oídos sordos.

    Saludos

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