septiembre - 14 - 2013

 LAURA PEREYRA, PERIODISMO DE CUERPO Y ALMA

Laura Pereyra (37) es comunicadora social. Y le hace honor a su carrera. Escribe para la Web de PUNTAL el Blog “Yo, la más gorda de todas” y “Zentradas”; trabaja en LV16 en la revista digital Global 16.com; da clases de Creatividad y Libertad en el colegio Manuel Belgrano; hace prensa a personas e instituciones… Dice que su sueño es escribir un libro, es lo que le falta porque todo lo demás lo hace con pasión y le pone el alma y el cuerpo. A propósito, tiene la autoestima tan elevada que enseña a las más gorditas de todo el mundo a llevar con dignidad sus medidas.

-¿Sos casada?¿Tenés hijos?  foto 12

– Hace siete años que estoy casada con Mauro Sassaroli. Y todavía no tenemos hijos.
– Contame todas las cosas que hacés.

– Soy licenciada en Comunicación, ésa es la carrera de la que me recibí. Y creo que le hago honor a la carrera porque hago un poco de todo, a la mañana estoy en la radio en la Global 16, la revista digital. Tengo mis dos blogs en PUNTAL “Yo, la más gorda de todas” y “Zentradas”. Realizo trabajo comunicacional para instituciones y para personas, hago prensa. Y trabajo para un proyecto de Misiones para la conservación del yaguareté.

También escribo para una revista que sale para toda Latinoamérica que se llama Belleza XL que sale vía Internet. Y estoy haciendo la comunicación de este nuevo lugar, “Letras con Café”. Además, doy clases de Creatividad y Libertad en el Colegio Manuel Belgrano, doy unos talleres a adolescentes, que son hermosos y que tienen que ver, en algún punto, con el trabajo que hago en los blogs, tanto en el de la Gorda como en el de Zentradas, porque es recuperar la autoestima, el amor por el cuerpo, el respeto, es trabajarlo desde otro lugar al encuentro con uno mismo y, desde ahí, se pintan paredes, se visitan lugares para reflexionar, se escribe y con los chicos hemos armado unas revistitas. Ese trabajo me encanta.

-¿Y cómo hacés para que los adolescentes te escuchen?

– Una de las cosas que vengo trabajando hace muchos años es que les doy el té, yo me encuentro con ellos desde el té. Les preparo una merienda antes de empezar y los escucho. Los adolescentes hoy tienen una gran necesidad de ser escuchados, su gran falencia es que, tal vez, sus papás trabajan demasiado y muchas veces no tienen tiempo de escucharlos, de sentir las problemáticas que tienen, entonces, voy por ese lado, por escucharlos, por profundizar sobre sus vidas, y una vez que logro eso, empiezo a trabajar. Y cuesta, obviamente. Cuesta porque de repente viene alguien que no les pone tantas reglas, que les dice que la libertad es libre y que tienen que crear. Y a veces el tema de crear los espanta, porque los hace encontrarse consigo mismos, y no hay límites ante eso. Los chicos están muy acostumbrados a “esto está bien, esto está mal”. Y de repente viene alguien que les dice: “Todo lo que ustedes hacen es bueno. Es hermoso, es bello…”. Y se empieza a trabajar desde otra mirada. La verdad es que a mí me da profundas satisfacciones.

-¿Y la Internet qué papel juega en todo eso?

– En realidad, esta parte es como el encuentro más cara a cara. Yo no me encuentro tanto con los chicos vía Facebook, sino que el taller es desde el contacto, desde el abrazo, desde la palabra, del mirarse a los ojos, es trabajar desde las palabras bonitas.

Los “no” no deben existir, trato de que el chico vuele, a veces me miran raro como diciendo: “¿Quién es esta loca?” y con el tiempo te van entendiendo. Incluso, este año, un chico  se cambió de colegio y al taller mío, sigue viniendo. Está bueno eso, este año me enfoqué sobre las mujeres y él decidió venir y he adaptado como para que él no se sienta afuera y, la verdad, es hermoso el trabajo. Y me sirve mucho esta cuestión del blog de la gorda, porque en el contacto que he venido teniendo muchos adolescentes me plantean este profundo desamor  que hay con el cuerpo. También estoy tratando de trabajar la autoestima de estas niñas, sobre todo. Porque el profundo desamor me preocupa, es tristísimo y son crueles las cosas que a veces se escuchan o que, por ejemplo, a través del blog yo recibo vía mail, es muy doloroso. Entonces, me propuse eso: poner semillitas en los chicos que los hagan descubrirse, valorarse, que se digan que son bellos, que se descubran bellos, que pongan amor en sus vida, sobre todo.

– Toda tu vida gira en torno de la comunicación…

– Es que lo mío es la comunicación, desde escribir, desde generar conciencia, soy profundamente comunicativa. Donde puedo, trato de ejercer lo que estudié, y me siento una privilegiada. Porque hace varios años que me recibí y con el paso del tiempo vas viendo que hay muchos chicos que entran a la carrera, estudian y se quedan en el camino y, por distintas situaciones, no pueden terminar de hacer lo que les gusta. Yo, gracias a Dios, siempre hice lo que me gustó. Bien, mal, durante años trabajé gratis, pero todo vale la pena para llegar hasta acá, para poder hacer lo que me gusta, y también enfocarme en un gran aspecto que es la parte de la escritura; después de andar en distintas cosas siento que la escritura es lo mío.

– En la sociedad en que vivimos, que le da tanta importancia a la estética corporal, ¿cómo te animaste a escribir un blog “Yo, la más gorda de todas”?

– Es muy loco, ¿no? Creo que la vida que uno va llevando y las experiencias de vida que te van sucediendo te llevan en algún momento a quebrar y a decir: “Yo, de algún modo, tengo que expresar todo esto”. A lo largo de mi historia tuve distintas situaciones de lo que hoy llaman bullying, desde muy chiquita lo viví. Y tuve una situación ya de grande de discriminación clara de una empresa de salud que no nos acepta por gordos y eso fue lo que me pegó mal. Porque al tema de la discriminación uno como periodista lo cubre, se compromete, pero cuando lo vivís, se te cambia la cabeza. Es otra la historia. Y ahí creé con una amiga el primer blog, que se llamaba “Gordas querendonas”, pero escribíamos sólo algunas cosas y lo terminamos cerrando. Después, entré en una profunda crisis. Yo he pasado por todo tipo de pesos, pero nunca había sentido rechazo por mi cuerpo, siempre amé mi cuerpo, siempre acepté que era una chica grandota, pero un día dejé de mirarme. Solamente podía mirarme de ojo a ojo en el espejo. Empecé terapia y me ayudó muchísimo. Y, de repente, me empezó a surgir esta cuestión de que en una sociedad como ésta ves que hay chicas flaquísimas que viven diciendo que están gordas. Y una, que es gorda, como es mi caso, se sorprende por lo que están diciendo. Recuerdo haber ido caminando y pensando: “¡Yo soy la más gorda de todas!”. Y así surge este blog que empezó trabajándose desde la ironía y, la verdad, es que al principio me leían muy poco en Río Cuarto, era más leído afuera de Argentina. Y fue creciendo y la gente me empezó a escribir y a contar cosas, una empieza a establecer un mayor compromiso con la causa, que no tiene que ver con hacer apología a la obesidad sino con hablar de que uno tiene que respetar su cuerpo, que tiene que aprender a amarse como es y de que todo tipo de cambio que uno quiera gestar lo tiene que hacer desde el amor para que sea saludable porque si no seguís enfermándote. Tengo chicas que me escriben porque tienen el rechazo en su familia, entonces se quieren matar. O en sus colegios las maltratan de tal forma que la pasan muy mal. Es muy jodida la situación en torno al cuerpo, entonces, yo pongo esta semillita de mi parte y me fui cada vez comprometiendo más. Y con lo que pasó con el programa de tabú del Nat Geo, ahí el blog empezó a verse más en Río Cuarto. Ahora hasta me están leyendo en EE.UU., o en Indonesia, y llega por la magia de Internet y lo maravilloso que es. Y que la gente recibe el mensaje, la respuesta ha sido en un 99% positiva, porque la mayoría de la gente entiende que no estoy diciendo “sean gordos y cómanse todo”. Yo hablo del respeto al cuerpo, del no a la discriminación, de que tu cuerpo y el mío son tan bellos como el de una modelo de 90-60-90 porque la belleza es algo subjetivo. De romper esta cuestión que hace que mucha gente viva infeliz a lo largo de toda su existencia. Yo, por más flaca que algún día quiera llegar a ser, siempre voy a ser una mujer grandota, por más que llegue a mi peso saludable, entonces, no voy a encajar en el parámetro de esta sociedad.

-¿Y si te llamaran de “Cuestión de Peso”?

-¡Ni loca voy! Pero no voy porque no estoy de acuerdo con ese tipo de programas. Yo estoy haciendo un tratamiento, tengo médico, pero no me gusta ese tipo de programas donde hay tanta exposición. No creo que la gente que va ahí sea ninguna tonta, acepta las reglas de un juego. Y es un reality, hay cuestiones que ahí no las comparto. El primer año que lo vi me pareció interesante, igual que la dieta de Cormillot, ahora hay toda una cuestión de que hay que generar problema para estar en televisión y a mí eso no me gusta. Hice lo de Nat Geo porque era dentro de un contexto más interesante, pero ese tipo de programas no me gusta para mí. Respeto absolutamente la decisión de esa gente de meterse allí, porque a muchos les funciona. Pero yo tengo mis cuestionamientos también, porque se van del programa y vuelven a engordar. Si te tienen todo el día haciendo gimnasia y controlado, es mucho más fácil poder llegar a bajar de peso. La vida real es otra.

-¿Cuáles son tus sueños?

– Mi sueño más profundo es poder algún día escribir un libro. Yo soñé muchas cosas a lo largo de mi vida que se han ido cumpliendo, y hoy lo que me pasa es que dejo que la vida me sorprenda y trabajo para cada día poder dar lo mejor de mí y para, algún día, poder llegar a ese libro mío que sueño. Yo siento mucha gratitud por la vida porque con el blog, desde el interior del interior he llegado a lugares que nunca me hubiera imaginado.

Hace unos días terminé de responder una pregunta para CNN de México, y nunca hubiera imaginado que algún día iba a pasar eso, entonces, hoy tal vez mi sueño se enfoque en poder tener mi libro y seguir creciendo, dejando esta huella, esta semillita de amor, de paz con el propio cuerpo, de reconciliación con la imagen. Muchas cosas que soñé se me dieron, así que creo que también ese libro algún día va a llegar. Todo es cuestión de tiempo y todo llega en el momento justo y adecuado. Y lo más importante que he descubierto en los últimos tiempos es que uno tiene que ser agradecido en la vida, con todo lo bueno y con todo lo malo que le pasó. Porque uno llega a donde llega gracias a todos esos aprendizajes, a poder sacarle el jugo a lo que brilló y también a esos momentos de sombra que uno atravesó, porque te paran en un lugar. Por eso cada cosa que va llegando a la vida mía  la recibo con los brazos abiertos, la abrazo fuerte y la acepto para vivirla como un merecimiento que la vida me está regalando. Y después pasa y vienen cosas nuevas. Me siento muy agradecida con todas esas circunstancias que, en algún momento, fueron terribles, dolorosas y angustiantes y que dejaron profundas huellas en mí. Pero al ir trabajando hacia tu interior y vas iluminando te das cuenta de que todo sirvió para algo, eso es lo bueno.

Ana Solá
Fotos: Matías Tambone

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